«Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que emboban la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes Internet?
Trainspotting es una novela de Irvine Welsh de la que se hizo una película. El término trainspotting es una palabra con dos significados. Uno es el del hobby de observar trenes y otro el de encontrar una vena donde inyectarse heroína. Heroína era la palabra que en el texto he sustituido por Internet. En el sentido de la adicción a olvidar la vida real.
No le den más vueltas porque los efectos de la heroína son mucho peores para la salud.
Gracias Carmen pero de poeta nada. Un bloguero de los malos ;D