Estos días he seguido algunos eventos en los que se hablaba de periodismo y he podido constatar como algunos periodistas volvían a marcar su terreno afirmando que lo que hacemos en la red, el periodismo ciudadano al que se refieren ellos y que es un término que yo prefiero no usar, no es el verdadero periodismo. Dicen que para hacer periodismo hay que estar preparado, hay que ser periodista, y que lo que se hace en un blog o en Twitter por alguien que no tiene esa preparación, es decir que no ha pasado por la Universidad, es otra cosa.
Yo no voy a discutir algo que no admite discusión. Tienen razón. No somos periodistas, ni hacemos periodismo, pero creo que llevan el debate a un corporativismo y un cerrar filas ante una amenaza que cegados por su miedo no saben identificar. El problema y dónde habría que llevar el debate no es quién hace, ni siquiera qué hace, el debate es en que ha cambiado lo que llamamos información y cómo lo consumimos.
Con la llegada de Internet y las herramientas 2.0 la información y la forma en la que presentamos y consumimos tiene que ver muy poco con los tiempos de las grandes redacciones, las corporaciones de medios de información y, por supuesto, con la labor que antes realizaban los periodistas. Factores como la inmediatez, la viralidad, la variedad de puntos de vistas sobre el mismo tema y el enorme número de estos mismos, el primar el apunte sobre el análisis, el titular sobre el texto, la imagen sobre la escritura, es quizás lo que ellos deberían temer, y no a quienes usando estas herramientas que están a disposición de cualquiera y hacen un uso de las mismas para reflejar su opinión, su vivencia, su testimonio, o directamente lo que viven como información.
De hecho si uno observa la televisión, ese medio que hasta ahora reina, verán que los informativos son cada vez más parecidos a Youtube, que los textos son cada vez más parecidos a los de cualquier blog y que los titulares son cada vez más parecidos a un tuit. De hecho la información que consumimos tiene formato de titular, sonido, vídeo o simplemente foto, no de columna. Y además es breve y corta, demasiado, pero al ritmo al que vivimos actualmente. Por tanto algo han asumido, aunque se expresen en eventos diciendo que sus actuales referentes no son periodismo cuando se adaptan a ello.
Como en otros muchos oficios , la música, el cine, la educación incluso, aferrarse al pasado no va a ayudar a nadie. Quizás los nuevos periodistas, y yo no lo soy, serán los mejores captando, filtrando, contrastando y presentando de todas estas fuentes, nosotros, los ciudadanos, la enorme avalancha de información que producimos, en vez , como hasta ahora, señalando sobre lo que debemos hablar, comentar u opinar, en formato de agenda.
No. Nosotros no somos periodistas. Pero lo que yo pregunto es qué fue el periodismo y si tiene sentido que siga siendo eso. Por tanto les pido que quiten al término periodismo ciudadano la primera palabra. Yo no soy periodista, yo soy ciudadano. Y es lo que pretendo y quiero ser.
Saludos