Pasear por la vida del brazo de tus hijos

por | 10 enero, 2010

 

Verá usted. Mi hija ya no quiere pasear conmigo cogiéndome del brazo. Ya sé que a usted le parecerá una nimiedad, o una estupidez, pero para mí esto sí que representa un cambio drástico.

Es normal, ley de vida. Tiene 11 años y ya es una mujercita. Como padre, a pesar de que no convivo con ella desde que tenía 4 años como sector afectado por las 4 palabras más cortas, y sin embargo más pesadas que puede oír uno (ya no te quiero), uno siempre tuvo su mano a disposición de la princesa. Para pasear, guiarla, protegerla. Ya sabe, lo que uno supone que debe hacer siempre, lo que uno cree que debería hacer un buen padre. Aunque nunca tiene la certeza.

La vida, como le decía, dicta estas cosas. Primero los llevas en brazos, bien arrimados al pecho, como un tatuaje. Luego de la mano, eso sí, examinando al milímetro por donde va a pisar y olvidando el terreno propio, y por último, solo te queda seguirles con la vista, porque siempre van por delante, abriendo brecha y sin miedo a un futuro que cada vez es más corto para ti, y mucho más grande para ellos.

El fenómeno tiene sus síntomas. Uno acompaña a sus hijos hasta clase, cuelga sus abrigos y los despide con un beso. En un instante ve que la puerta del colegio, la exterior, es una barrera infranqueable para los adultos, y pasas a contemplar a tus hijos entre rejas. Por último en cuanto detienes el coche al lado de la acera, ves como se abren las puertas del mismo, y cuando giras la cabeza solo oyes una vocecita despidiéndose y los asientos traseros del coche pasan a medir el equivalente a 4 estadios de futbol, llenos de vacío.

En fin, todo cambia. Normal. Nada espectacular, perdonen si les aburro. ¿Qué por qué le cuento esto? Pues porque estoy cansado de leer todos estos días páginas y páginas sobre recortes de derechos fundamentales, cambios en la ley, adaptación de empresas y modelos de negocio a nuevos medios, y muchas cosas más.

Sin embargo le diré que con todo lo que leo, el interés que me suscita y lo preocupante que pueda ser que unos señores puedan cerrar una web o un blog en 4 días, prefiero utilizar el tiempo en contarle algo verdaderamente importante para mí. Mi hija ya no quiere pasear conmigo del brazo.

Por si acaso, queda dicho. Al menos, de momento.

Saludos. Mientras me dejen.

11 pensamientos en “Pasear por la vida del brazo de tus hijos

  1. fermin

    Se acostumbra uno a leer cosas que entiende a medias, a no poder dejar un comentario por no saber que decir. Pero hoy si que entiendo de que nos habla Marcelino. Como padre que ha pasado por esos momentos y otros muchos por los que tu pasaras, hoy entiendo tu estado de ánimo. Son cambios a los que uno se va acostumbrando. Lo que viene a continuación, para ti que demuestras ser un padre responsable, aun tiene más encanto, si cabe, que lo vivido hasta ahora. Al menos, a mi, así me fue.
    Animo, aunque se que de eso te sobra cuando se trata de tu niña.
    Perdona el royo y un abrazo, si me lo aceptas.

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  2. Carmen

    Yo hablko como hija, porque por razones obvias no puedo ser padre, y mis hijos aun quieren pasear de mi mano, y en brazos e incluso tienden a asfixiarme. Asi que como hija, que no hace tanto pasó por esa momento, te diré… no te preocupes en exceso, antes de que te des cuenta querrá pasear de nuevo de tu brazo. Si te mantienes a su lado, tu siempre serás el espejo en el que ella mire a todos los hombres… nuestros papis son lo mas!!!

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  3. Nynaeve

    Me has recordado los pasos de cuando llevaba a mi hermano al colegio. Cuando se empeñaba en que no fuéramos de la mano «porque él ya era grande» y había que cruzara serrano, ni más ni menos, la teníamos liada.

    Ni te cuento del beso de despedida ¡le daba vergüenza!

    Y sí, en detalles cómo estos se da uno cuenta de que crecen (me llevo 14 años con mi hermano). Hoy eso lo recuerda cómo que yo era muy plasta. A mi me sigue poniendo una «basurita» en el corazón.

    Pero si te sirve de algo, también tengo la historia al revés… con los años, a mi me volvió a gustar, tener toda la atención que pudiera de mi padre 😉 digamos sque volví «al redil».

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  4. Javier

    No estamos preocupando, o nos están haciendo preocupar, por nimiedades para tapar o dejar de lado cuestiones fundamentales en la vida.
    Hay gente, lamentablemente, que supedita su vida real a su vida virtual… o quizás soy muy inocente y a lo que lo supedita es a su negocio virtual.

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  5. elda

    Excelente, comparto tu preocupación por la nimiedad, que nos hace recordar que somos seres humanos con corazón, y me alegra que todavía podamos compartir las pequeñas cosas que son las que hacen que la vida, que sea eso , VIDA.Te felicito por llevar a tu hija de la mano hasta donde te dejo….

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  6. Juan

    Marce, y acabas de entrar en la fase SE ME PIRA 1.0, verás cuando estés en PASA DE MÍ 2.0, jajaja, echarás en falta lo que tienes hoy. Esto es como la ley de Murphy… «si algo es susceptible de ir a peor, lo irá».

    En fin, que te entiendo, ya he pasado por ahí y ahora en la fase 2 del temita y echando de menos la 1, que añoranza de cuando mi hijo tenía 11 años y quería jugar conmigo a la consolita, ahora ya ni eso, así que aprovecha el momento y disfruta.

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