Los juegos del hambre

por | 8 agosto, 2012

 

Buenas

Es una verdadera tragedia que la solución estándar de las personas que tienen en sus manos el destino de este país sea la de apropiarse de lo ajeno. Lo podemos llamar recortes, ajustes, estafas, asaltos a supermercados, socializar, robar o como uno lo quiera disfrazar. Se trata de lo mismo. Es la misma acción. Claro que existen robos y Robos, y ladrones y Ladrones, pero básicamente es lo mismo.

Yo creo que obedece a nuestra educación. Desde pequeño nos enseñan a personalizar los éxitos (He aprobado) y a echar la culpa a los demás de nuestros fracasos (Me han suspendido). Algo de ello debe haber cuando la solución ante problemas tan graves como los que tiene este país siempre está en los bolsillos o las propiedades de los otros. Es muy triste , en mi opinión, y un signo de la absoluta inutilidad de quienes las adoptan, y a quienes debiéramos exigir responsabilidades por su ineficacia.

Aunque les diré que desde su punto de vista ellos, los que roban, y ya les dije que hay muchas formas de hacerlo y las llamamos con muchos nombres, cumplen su objetivo. Somos tan tremendamente ignorantes y tan fácilmente manipulables que dependiendo quien sea quien lo haga y en la acera en que lo haga aplaudimos o montamos en cólera. Simplemente variando los actores y el escenario ante el mismo hecho uno puede generar cataratas de reacciones a favor ante algo tan absurdo. Les pongo un ejemplo. Cambien al alcalde de Marinaleda por un montón de sacerdotes y un obispo haciendo lo que hicieron en Mercadona. Por cierto, les recomiendo que se lean la memoria de esta empresa ,

Lo que me parece verdaderamente grave es que juguemos con términos como el hambre. El hambre existe en este país desde siempre, porque siempre hubo injusticia. Cuándo todo iba bien y ahora que va rematadamente mal. Siempre. Pero no a todos nos importó lo mismo. ¿Recuerdan el 0,7%?. Pues sepan ustedes que desde los años 40 se lleva intentando que países pertenecientes al primer mundo, como el nuestro, donen el 0,7 % de su PIB al desarrollo de los países más desfavorecidos. Desde los años 40, repito. Y nunca se consigue.

El hambre, el de aquí, es el del primer mundo. No el de  no el de los Saharauis, el de los coreanos del norte o el de Somalia. Es por esto que quienes salen en nuestros medios, también del primer mundo, llevándose carritos de la compra llenos, vestidos decentemente y con aspecto saludable levantan tanta pasión según queramos verlo y según queramos aplaudir o renegar. Pueden hacerlo, al contrario que los otros que no tienen opción alguna y luchan por sobrevivir. Les recomiendo que lean , por si no lo conocen, los objetivos del desarrollo del Milenio a los que se comprometieron 189 países, donde pueden encontrar la situación por países de estos asuntos. Para llorar.

Aquí luchamos por otras cosas, no lo olviden.

No debiéramos jugar con el hambre, porque el hambre es otra cosa.

Saludos

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