Llantos de bebés

por | 20 diciembre, 2010

 

Buenas

Si algo aprende un padre y una madre es a distinguir el llanto de los bebés. Es algo tan imprescindible como necesario. Uno sabe perfectamente cuando entre todos los que lloran está el suyo, y sobre todo y ante todo el porqué lo hace. Distinguir si es hambre, fiebre, o se ha hecho pis o simplemente lo hace por aburrimiento es, como ya digo, imprescindible. Y lo es porque uno sabe qué respuesta es la adecuada en cada momento, la urgencia de lo misma, y por supuesto la gravedad de la misma.

La red se ha convertido en un cúmulo de bebés llorando. Sin ningún sentido peyorativo. Y los gobiernos, como padres primerizos ante esta criatura, creo que no han aprendido nada sobre lo que los padres estamos obligados por pura necesidad. De hecho las reacciones de estos días frente a la ley de economía sostenible, y en concreto con los apartados correspondientes a los cierres de webs en 4 días tienen, en mi opinión mucho que ver con eso. Por un lado las presiones de la industria de la música y del cine, y no sólo españolas sino más bien norteamericanas, son muy ruidosas. Por otra la de los empresarios de internet les preocupan. Sin embargo, no hace falta decir que muchos otros lloros no parecen preocupar en absoluto, lo que denota tanto la bisoñez de quien atiende, como la absoluta desfachatez de los que abusan de su nivel sonoro. Ya saben lloramos para que no cierren webs que son absolutamente legales, como las de las descargas, y nos callamos cuando se reclama que se cierren algunas que son absolutamente ilegales, como las de p. infantil.

Dicho esto déjenme que les diga que un error, o una injusticia, no se arreglan con otro error u otra injusticia, y que no busquen en mi justificación alguna para que las cosas se hagan tan mal desde un gobierno del siglo XXI. La chapuza que supone el cómo se ha llevado a cabo una reforma para cerrar las webs de enlaces es el primer error. El cómo se ha aprovechado esto para enarbolar una bandera y erigirse en líderes de opinión, diferenciar entre ciudadanos de primera y de segunda por el mero hecho de poseer un router, hablar de atentados contra los derechos fundamentales en medio de un país azotado por un paro y una crisis galopante, entre otras muchas cosas, es el segundo. Tampoco es de extrañar viniendo de quien vienen esas voces, perfectos privilegiados, entre los que me encuentro, en un país con más de 4 millones de parados, una crisis económica muy grave y con muchos problemas más graves. Incluso, y esta es por supuesto mi opinión, dentro de la red que no se acometen para nada

Un manifiesto confeccionado con nocturnidad y alevosía, del que a día de hoy se desconoce quiénes son los autores, ni cómo se confecciono no es una garantía de absolutamente nada más que la defensa de los intereses de quienes contemplan la red como una vaca a ordeñar. Es más, es el reflejo de la preocupación que causa el saber que cuando pongan coto a la descargas la mira de quienes creen dañados sus derechos porque alguien se apropia de su trabajo, se volverá contra ellos. Serán los medios los siguientes en intentar ajustar cuentas contra quienes les declaran muertos y sin embargo nutren día sí y día también sus blogs comerciales y sus agregadores de noticias con contenido que surge de los primeros. Ese es el fantasma que hace llorar a los críos, no otro. Disfrazar una protesta como censura, atentado a las libertades de expresión, o comparar un país como España con un estado como China tiene ese sentido.

Y con ello se pierde el sentido común y lo razonable. Y si clamamos que ahora los toros es tortura y fumar en bautizos es malo, o asumimos cosas más serias como que pegar a las señoras merece el peor de los castigos, o que los homosexuales pueden formar familias, porque eso nos hace mucho más modernos y nos aleja del enano con bigote y calvo como nos veía el mundo, el pensar que países como USA o Francia son estados dictatoriales porque sus gobiernos regulan ya, “algo”, el monstruo llamado Internet que se les viene encima es tan absurdo como irreal.

Permítanme añadir que existen puertas al campo y que existe un control real de la red por parte de empresas y multinacionales. Que todos los días se cierran webs, cuentas y servicios. Se eliminan vídeos y se promocionan otras. Se anuncian y promocionan marcas como futuro a golpe de talonario como si fueran revoluciones naturales, y se elude la parte oscura de la fruta llamada red girando siempre para mostrar la cara sin gusano. Y esto lo hacen empresas. No gobiernos. Y nadie protesta por ello. A un gobierno lo cambian los ciudadanos, a una empresa unos pocos accionistas. Yo, claramente, prefiero que decida un gobierno al que pueda pedir cuentas cada 4 años, que a una empresa, a la que no. Aunque sea uno como este tan sordo.

Por último decirles que seguramente crean que estoy equivocado, y que esto no es una pataleta de críos. Bien, lo respeto, pero yo también soy internauta y les recuerdo que la mayor concentración de otros internautas en este país, después de que el gobierno presentara la ley de marras, fue en Granada, donde varios miles de internautas como usted y como yo se emborracharon hasta la mañana a cuenta de un llamamiento a la fiesta convocado en Tuenti.

Nadie de estos levantó la voz porque les estuvieran pisando el cuello, ni protestó, ni nada.

2 pensamientos en “Llantos de bebés

  1. javi

    Yo estoy de acuerdo en eso de los ciudadanos de segunda. Internet es una gran herramienta, y cuanto mas se conoce más se puede se puede ser consciente de ello. Quienes no conocen intenet no han explorado sus infinitas opciones.

    El problema aquí es similar al problemas en los demás problemas que comentas. Legislan los lobbys.

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  2. publikaccion

    internet es un medio demasiado poderoso tanto para bien como para mal, y cuando no se sabe a qué atenerse, ante el miedo, o no se actúa o se actúa como lo está haciendo EGPAÑA, con TODOS los partidos políticos que componen a este país bastardo de justicia…

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