Una de las cosas que hago en mi trabajo en encargarme de la elaboración de pilotos, o prototipos, de soluciones a implementar en el mismo. Por no enrollarme (ya saben que no me gusta hablar de las cosas que hago allí), se trata de evaluar el impacto y las posibilidades de cualquier software o hardware para el consumo de miles de personas dentro de mi empresa. Es por ello que uno está habituado a tratar con escenarios. Un escenario es el conjunto de cosas que existen en él, y como interactúan y se comportan cambiando las condiciones a las que está sujeto el mismo. Es por ello que uno sabe identificar cuáles son los mejores escenarios, y cuales las mejores condiciones. Y uno sabe, la experiencia dicta eso, que cuando uno lleva los escenarios a la vida real nunca tiene el 100 % de certeza de que se comporten como durante el piloto, y que siendo esto lo deseable es que ese porcentaje este lo más cercano posible al nirvana del 100 %.
Les voy a describir un escenario ideal. Padres súper-preparados, concienciados con la importancia de la imagen propia, antecedentes de sufrir las consecuencias de ser descuidado con ese punto, menores a su cargo que ya sabe lo que esto acarrea. Por otro lado los menores, nativos digitales y con acceso por su nivel económico a cualquier información sobre el tema, en la única red social que está enteramente bajo la legislación española, en la que no se entra si no es por invitación (cosa que recalcan hasta la saciedad aunque sin adelantar acontecimientos no signifique absolutamente nada en términos de seguridad), que no presenta datos a los buscadores (aquí pueden aplicar el paréntesis anterior) y que por ultimo tiene unos controles de privacidad sencillos y en la que se cuida tanto a los menores que no se aceptan a los que tengan por debajo de 14 años. Eso es un piloto ideal. Disneylandia. Todo debe funcionar correctamente.
Pero la realidad demuestra una vez más no ser tan idílica. Alguien, en la red social Tuenti, ha conseguido ser aceptado en la red de las hijas del Presidente de Gobierno Español, sacar fotos y copiar comentarios de su muy privada red, ponerlos en foros y hacerlos circular por la red. ¿Cómo? Pues atacando la parte más débil de toda esta historia, la confianza de los menores. Las hijas de Zapatero no estaban registradas con su nombre real, pero no ha hecho falta más que buscar el instituto donde estudian, y gracias a la divulgación de sus imágenes en el incidente foto con Obama, o directamente porque las conocían o alguien les indicó quienes eran, lo hicieron.
Por supuesto inmediatamente la Brigada tecnológica de la policía nacional, previa denuncia, ha empezado a pedir cuentas a todos los foros y blogs donde se han publicado, por si derivan reparar en algo el daño, que como siempre, ya es irreparable.
Las condiciones de uso de Tuenti no lo permiten y está expresamente prohibido. ¿Pero eso garantiza la seguridad de alguien? Para nada. ¿Qué solo se puede acceder a esa red si un usuario de la misma te ha invitado lo garantiza? Por supuesto que no. ¿Lo de los buscadores? Pues tampoco.
Verán uno viene insistiendo en que esto de la seguridad de los menores necesita un equilibrio entre al menos 4 puntos. Los menores y sus padres, los educadores de los mismos, las autoridades y la justicia y los proveedores. Si cualquiera de esos puntos no cumple su misión el resultado es que el piloto siempre obtendrá un fracaso. La conciencia de los riesgos a los menores, la atenta mirada de los padres, los contenidos en escuelas e institutos haciéndoles ver la importancia de cosas como la imagen propia y los métodos de seguridad (y como se saltan), la adecuación de una legislación a la llegada de la tecnología, la colaboración de las fuerzas del orden con otros países (si procede), y los filtros efectivos y la implicación de los proveedores (que tienen que tener responsabilidad civil sobre los contenidos que alojan) son esos puntos.
Mientras, y por no enrollarme más, tengan en cuenta que este prototipo al que hemos asistido esta mañana nos debería llevar a una conclusión evidente (y otras muchas). Si esto le pasa a sus hijas, ustedes imagínense lo que puede pasarle a los nuestros. En todo caso, ya saben que un paria es quien no quiere ver la realidad, un ignorante quien no la conoce, un hipócrita quien la niega y un indeseable quien la tergiversa por razones de beneficio económico. Lo que en ningún caso es un paria es alguien que no usa Tuenti, o si lo hace, lo hace de una manera segura bajo todo el paraguas de cambios que hay que hacer en esto a no más tardar.
O montarse un piloto alternativo con blogueros a sueldo (vulgo profesionales) publicando que todo esto es bueno, periódicos con participaciones compartidas de su grupo en las redes de las que hablan, eventos de blogueros que aceptan la charla leída de un representante de las mismas asintiendo como si estuvieran en un concierto de Metalica, y el esperpento que uno lee día sí y día también.
Lo que hay.
Saludos
Por cierto, de estos , que también tienen padres y madres, seguimos sin tener noticia ni solución.
Miedo me da todo y pánico si supiera a lo que jugamos de verdad y con quién.
Me interesa, porque lo he seguido, el matiz del último párrafo sobre la actitud permanentemente melosa y favorable al negocio de Tuenti de El Pais (sin tilde, ojo), que desde que entró en el accionariado de la herramienta prodigiosa, no para de ver amenazas en el resto de «redes sociales» menos en la suya. Desde que en 2008 Qualitas Equity Partners, empresa de capital riesgo de la familia Polanco compró el 20% de Tuenti, todo lo que saben escribir sobre esta red es del mismo calado (O estás en Tuenti o perdiste el tren. El País, 14/12/2008. En línea: URL: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Tuenti/perdiste/tren/elpepusoc/20081214elpepisoc_3/Tes y cosas más recientes sobre las que no ha dejado de hacer propaganda).
En fin, ellos a su negocio y aquí, al único que parece importarle esto es a ti. Y no paras de que te echen de sitios!!!
Ánimo, que yo te seguiré leyendo.
Hasta que me echen ;D
La verdad, es bastante lamentable lo que ha sucedido. Somos hienas, nos gusta el espectáculo morboso. Luego nos damos golpes de pecho y clamamos contra la telebasura, pero apenas sucede algo así, queda bastante claro que esa pose es sólo fachada, que somos unos (malditos) cotillas sedientos de sangre.
¿Es que esas chicas no tienen derecho a ser adolescentes, como las demás? ¿No es la adolescencia suficientemente complicada, tienen que soportar encima a un país entero pendiente de ellas, siempre para burlarse? ¿No tienen derecho a intentar encontrar su propio estilo, su personalidad, por ser las hijas del presidente?
Evidentemente, no sólo a ellas, sino a todos los adolescentes (incluso a adultos que peinan canas) se les debería enseñar a no mostrar públicamente más de lo necesario, porque una foto, en principio, inocente, o un comentario dicho, quizá con enfado, puede ser sacado de contexto por cualquiera, replicado en muchos sitios, y cargarse tu credibilidad, tu autoestima, incluso oportunidades laborales.
Es triste, porque eso supone muchas veces que tienes que autocensurarte para evitar un (posible) mal mayor. Los adolescentes todavía no han visto la necesidad de eso porque les falta experiencia en la vida, porque están en una etapa confusa, sienten que de no seguir las modas de su grupo todo se les viene abajo, imitan, se exponen sin conocer los riesgos… Y al final, acaba llegando el gilipollas de turno, que aprovecha una situación como ha sido esta, y encima se habrá creído gracioso.
Claro, como son las hijas del presidente, en algún sitio -que desconozco- está escrito que hay que burlarse de ellas. ¿A quién le importa? Desgraciadamente, en el mismo sitio está escrito que, para el resto de adolescentes, si se puede hacer sangre a su costa… pues exactamente igual.
Hay que educar a los adolescentes en el uso de las herramientas, más allá de click-aquí-para-subir-imagen, a los padres, para que sin invadir su intimidad, se involucren, para que los padres mismos, si usan estas herramientas, sepan igualmente las consecuencias de lo que publican… y también hay que educar al imbécil de turno que piensa que conseguir que estas fotos/comentarios se repliquen a velocidad de vértigo por todo Internet, es divertido y necesario. Porque no lo es. Al final, siempre hay una persona que sufre.
Saludos. Lola.
PD: Este comentario me ha salido un poco «embrollado», lo sé. Son tantas las cosas que tengo en la cabeza, que sin un poco más de tiempo, me cuesta ponerlas en orden.
Lola
Lo triste no es solamente que alguien haya hecho eso, lo verdaderamente preocupante es la cantidad de gente que quiere acceder a esas imágenes.
Patético
Postdata
Te reitero mi agradecimiento por tus palabras. Ya tú sabes ;D
Estoy de acuerdo con usted que el afán que se ha desatado por ver las fotos de unas niñas haciendo cosas de niñas es malsano, pero, dentro de eso ¿no cree usted que el peligro aquí es que en el espacio de relación social que se ha creado en Internet las reglas están cada vez menos claras en lo referente al derecho que tiene la gente sobre su propia imagen o sobre los contenidos que se le ofrecen?
Y contestándome a mí mismo ¿no será porque haciendo que no estén claras, se puede conseguir más fácilmente que no sean iguales para todos? Como a usted o a mí nos pille una cámara resbalando con una cáscara de plátano, podemos ser famosos en Youtube muy a nuestro pesar y sin poder hacer nada por evitarlo, pero, a cambio, un abogado nos puede obligar a eliminar de un blog un texto que constate el hecho de que Patricia Conde llevaba tal día tal vestidito de tal boutique pija en una cosa tan pública como una aparición televisiva. Y con la diversa suerte de la intimidad de los menores en las redes sociales según sean hijos de alguien o no, veo que sabe usted más que yo.
Pero a mí, que me preocupa tanto la seguridad como la libertad, veo que en el caso de las hijas de Zapatero, se ha dado hasta el caso de que algunos usarios de foros han sido expulsados de ellos por poner allí el enlace al tuenti de una de las niñas ¡que estaba configurado para que fuera visible por cualquiera! La autocensura sobre algo cuya ilegalidad está bastante poco clara pasa de ser una conveniencia a convertirse en una obligación so pena de recibir ciertos castigos, y eso es siniestro.
La legalidad en ese caso es muy clara, y en lo que respecta a los menores más. Hacer eso era del todo ilegal
¿Incluyendo lo del enlace a un perfil tuenti que está configurado para que sea público? No es una pregunta retórica, es que eso en concreto me choca. No he entrado nunca en Tuenti, pero entiendo que no está prohibida a mayores de 18.
El derecho a la imagen es a la propia, no a la ajena, y no a la de menores