Hay días que yo declaro nulos. Esos en los que uno sale de su casa cuando aún no ha amanecido, y enfrascado en sus quehaceres vuelve de noche, sin haber visto el sol. A veces ocurren, y uno tiene la sensación de que no sabe si está yendo, o volviendo.
Alguien, muy enfadado me ha reprochado, que le hacía perder el tiempo, y que el suyo era tan valioso como el mío. Todo porque no creo que las cosas sean importantes en la medida del tiempo que tardas en hacerlas, sino en el resultado de las mismas acciones.
Un te quiero, o un no te quiero dura apenas 1 segundo, y sin embargo cambia la vida de una persona. No creo que ese tipo de cosas se pueda evaluar por el tiempo consumido en realizarlas.
Paso mucho tiempo pensando. Debe ser eso. Yo le he mirado sin rencor y le he preguntado si ayer había visto el sol. Me ha mirado raro como si estuviera loco.
Pero, ¿quién es el loco?